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Las mujeres de Villa Grimaldi

TEATRO PRISIONERO PARA PÚBLICO CAUTIVO

MARCO HISTÓRICO

Teatro en prisión: cárceles y campos de concentración. Chile 1974-1976

Enviado por Pedro Alejandro Matta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRIMALDI SOCIAL CLUB

http://grimaldisocialclub.blog4ever.com/

PATRICIO PANIAGUA GIANNINI

Azul Producciones S.A.

Director - Productor Ejecutivo

56 (2) 263 0885

56 (9) 218 2320

Se estima que en Chile unas 200 mil personas fueron detenidas ilegalmente tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. En los primeros días, cientos de ellas fueron trasladadas a centros de detención y tortura colectivos y reconocibles, como el Estadio Nacional o el Estadio Chile, regimientos como el Tacna, el cuartel general de la Policía de Investigaciones o campos de prisioneros como Isla Dawson. Esta práctica se combinaría con la detención, confinamiento, tortura y desaparición en lugares clandestinos que fueron masificándose, especialmente a partir de los primeros meses de 1974: Londres 38, Villa Grimaldi, Academia de Guerra de la Fuerza Aérea, José Domingo Cañas, etc.

En el primer período, el sistema de incomunicación, vigilancia, maltrato y degradación a la que fueron sometidos los prisioneros, hizo imposible cualquier grado de organización.

Con el traslado masivo de prisioneros a campos de concentración ubicados en Santiago y en ciudades de la provincia, comenzaron a aparecer las primeras expresiones de organización colectiva en algunos de estos centros. Aunque las condiciones represivas se mantenían, los detenidos ya no estaban incomunicados: vivían juntos en casas, cabañas o dormitorios; desayunaban y almorzaban en recintos comunes. No sabían cuánto tiempo permanecerían detenidos y desconocían los cargos que se les imputaban. Ante esa incertidumbre, y como una forma de resistencia anímica, social y política, comenzaron a surgir las primeras manifestaciones culturales y artísticas en recintos como Chacabuco, Tres Álamos, Ritoque y Melinka. Aparecieron artesanos, pintores, músicos, joyeros, tejedores, escritores, actores, bailarines, animadores, humoristas, escenógrafos. Fue una mezcla entre quienes conocían y practicaban estos oficios y quienes se sumaron a ellos por una vocación inesperada o desconocida.

 En este contexto, el teatro fue una de las manifestaciones que congregó masivamente a los prisioneros. Las pequeñas o grandes compañías o grupos que se desarrollaron en los campos (y también en algunas cárceles) generaron un sistema de producción artística que, muchas veces, comprometió a decenas de personas que jamás se habían vinculado al teatro: ingenieros, campesinos, arquitectos, carpinteros o electricistas se sumaron al engranaje colectivo para, en casi todos los casos, estrenar una obra por semana. 

 Toda esta enorme actividad artística de resistencia al interior de los Campos de Concentración es prácticamente desconocida. Oscar Castro, director del Teatro Aleph, es uno de los pocos, sino el único, que ha entregado un testimonio extenso y público de su experiencia teatral en los campos de Tres Álarnos, Ritoque y Melinka.

Hoy, a más de treinta años de aquellos difíciles e intensos momentos de represión y resistencia, Oscar convoca a los ex Presos Políticos, compañeros de infortunio y de sueños, a reunirse por primera vez desde entonces. Destaca, como elemento central de esta convocatoria, la  representación de cuatro de las muchas obras de teatro que fueron presentadas en los campos de concentración y que serán puestas en escena con el mismo elenco de ex presos de entonces.

 El lugar para producir este emotivo reencuentro, no podía ser más simbólico: El  Teatro de la Memoria, al interior del Parque de la Paz, construido en el lugar mismo donde en aquellos oscuros años de barbarie funcionó uno de los más sangrientos centros clandestinos de detención y tortura de la DINA. Por ese lugar pasaron miles de opositores a la dictadura y cientos de ellos, entre los que se encuentra la madre de  Oscar Castro, fueron asesinados y desaparecidos.

 Conservando el humor negro de aquellos años, que les permitió sobrellevar a aquel encierro sin horizontes, estos ya viejos ex prisioneros, han bautizado esta actividad con el nombre de “Grimaldi Social Club”.

 

·        Un párrafo más poético, como lo sabe hacer Oscar, sobre el simbolismo de hacer el encuentro ahí. (Michelle Bachelet inauguró el Teatro de la Memoria. Ella también estuvo detenida ahí junto a su madre)

·        Oscar y Marieta estuvieron detenidos en ese lugar.

·        En el elenco hay ex presos exiliados en Francia y vienen para actuar o que fueron exiliados y regresaron a Chile.

·        Otros elementos que completen la presentación.

 

LE CADRE HISTORIQUE DU PROJET

 

On estime à 200 000, les personnes détenues illégalement au Chili après le coup

d’état militaire du 11 septembre 1973. Dans les premiers jours des centaines d’entre

elles furent transférées dans des centres de détention et de torture collectifs, comme

le Stade National ou le Stade du Chili, des régiments comme celui de Tacna, le

Quartier Général de la Police d’Investigation ou des camps de prisonniers comme

l’île Dawson.

 

Cette pratique se combinait avec la détention, le confinement, la torture et la

disparition dans des lieux clandestins qui se sont multipliés, notamment à partir des

premiers mois de 1974 : Londres 38, Villa Grimaldi, Académie de Guerre, Jose

Domingo Cañas, etc.

 

Dans la première période, le système de désinformation, de surveillance, de mauvais

traitements et de dégradation auquel furent soumis les prisonniers rendait impossible

une quelconque organisation.

 

Avec le transfert massif de prisonniers dans les camps de concentration situés à

Santiago et dans les villes de province, ont commencé à apparaître les premières

expressions d’organisation collective dans certains de ces centres. Bien que les

conditions répressives se maintenaient, les détenus n’étaient plus sans

communiquer : ils vivaient ensemble dans des maisons, des baraques ou des

dortoirs ; ils déjeunaient et dînaient dans des salles communes. Cependant, ils ne

savaient combien de temps ils resteraient détenus et dans de nombreux cas, ne

connaissaient pas les charges retenues contre eux.

 

Devant cette incertitude et dans une forme de résistance existentielle, sociale et

politique, ont commencé à surgir les premières manifestations culturelles et

artistiques, dans des endroits comme Chacabuco, Tres Álamos, Ritoque ou Melinka.

Sont apparus des artisans, peintres, musiciens, joailliers, tisserands, écrivains,

acteurs, danseurs, animateurs, humoristes, metteurs en scène. Ce fut un mélange

entre ceux qui connaissaient et pratiquaient couramment ces activités et ceux qui

sont venus les pratiquer par une vocation inespérée ou inconnue.

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